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Prin Pris

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Escrito en castellano.Traducido al inglés y al alemán.
Un cuento para jovenes en 13 capitulos.

Prin Pris

Copyright r Genoveva Serra Caselles, 1995
Reservados todos los derechos.

Deposito legal V- 3481 - 1995
Valencia, Agosto 1995

Traducción, diseño de la cubierta y maquetación:
Klaus-Dieter Zorn

     En algún lugar en el bosque africano podemos descubrir junto a Prin Pris una forma de vida un tanto peculiar. Nuestro héroe, que ha nacido y crecido en este mundo suyo, ha hecho un montón de amigos entre los animalitos pequeños ya que de los grandes tiene miedo. Solo recurre a ellos en casos de máxima urgencia, como por ejemplo en él de las jirafas que le tenían que socorrer desde lo alto de un árbol cuando ahí arriba se mareó, o a los elefantes que corrían en ayuda para apagar un fuego en el bosque que amenazó de convertirse en catástrofe. Con los cocodrilos, no obstante, no hay nada que hacer en ningún momento, porque a Prin Pris le dan pánico, aunque solo quieren burlarse, cosa que él no sabe. Conoceremos a señor Buhodín, el espía, que a duras penas podía esquivar el lanzamiento de un plátano dirigido hacia su cabeza por Prin Pris y su amigo de toda la vida, el mejor que ha tenido jamás. Se llama Gabón, es un duende sueco y le ha enseñado a bailar a la luz de la luna. El bosque esta lleno de pequeños y grandes problemas para todos los animalitos, también esta ahí el amor casi frustrado de Gabón.
Y del "mono negro" ni siquiera intentamos a hablar aquí.

     Pero ahí está Prin Pris, valiente, sabio y aventurero. Siempre tiene la solución para todo, tanto ahora como seguramente en el futuro.

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     Las aventuras de Prin Pris seguramente no acabarán con este libro, ya que tampoco lo hacen en la vida misma.

     Genoveva Serra es autora de libros simpáticos para la gente más joven y con espíritu de aventurero. Quién haya leído las historias de "solo cuentos" ya está familiarizado con el personaje de Gabón.



Capítulo primero



     Avanzando por la ladera del monte se llega hasta la casa de Prin Pris. A medida que vas hasta ahí, tienes que ir apartando las ramas de los árboles y quitando la maleza del bosque que crece sin parar y nadie quita. Los árboles también han crecido y tampoco nadie ha apartado las ramas. Bueno, es que Prin Pris es un hombre que tampoco tiene tiempo de hacer estas cosas. Está ocupado en otras. Por ejemplo, sale a cazar, recoge frutas del suelo, se revuelca por la hierba y come caracoles. Tropieza siempre con la misma piedra y acaricia a sus amigos. Siempre son los mas pequeños, a los otros les tiene miedo y se pone nervioso cuando ve un cocodrilo. Tiene miedo a las serpientes y danza y danza a la luz de la luna siempre junto a su amigo Gabón.

     Gabón es un duende sueco, claro. El enseñó a Prin Pris a danzar a la luz de la luna. Se hicieron amigos hace mucho tiempo y lo seguirán siendo hasta el fin de sus días.

     La casa de Prin Pris es pequeña, de madera, ramas y hojas. Tiene frutas colgadas por dentro que se producen en los árboles. A veces cuando llueve, él solo tiene que arrancarlas y comerlas.

     Gabón en cambio no vive tan en el suelo como Prin Pris. Él tiene su casa en las primeras ramas de un árbol que está a pocos metros de la de su amigo.

     Por las mañanas el que se despierta primero suele despertar al otro. Así que el día que Gabón va a la casa de Prin Pris, desayunan en la casa de este, pero cuando es Prin Pris que despierta a Gabón, lo que hacen es desayunar sentados en el suelo sobre las ramas y casi siempre lo que trae Gabón, suelen ser frutas más pequeñitas y así Prin Pris protesta siempre de que quiere comer más.

     Hace un tiempo, encontró un pequeño caballo extraviado al que cuidó y le dio su cariño. Se ocupó mucho tiempo de él. Mas tarde vinieron a buscarlo y se fue con los suyos pero muchas veces el caballo vuelve ahora para verlo y pasean juntos por la pradera que hay mas cerca del río y se cuentan muchas cosas.

     En esos paseos raras veces les acompaña Gabón porque un día sin querer, el caballo le pisó un piececito y desde entonces Gabón prefiere quedarse solo o mirando a los peces en el río antes de acompañarlos. Siempre teme que se repita la historia y tiene algo de miedo.

     Prin Pris nunca le puso nombre al caballo, solo le llama su viejo amigo y ahí termina la cosa. El caballo es casi salvaje y solo deja de dar coses cuando esta paseando con Prin Pris.

     Un día en uno de estos paseos junto al río, Prin Pris quiso demostrar lo valiente que era. Y esto es lo que pasaba continuamente. Sus demostraciones de valentía que terminaban en tragedia, o casi. Otro día había llegado su amigo el caballo muy de mañana y después de comer todos juntos salieron de nuevo a dar un paseo y contarse sus penas y alegrías. Habían avanzado ya bastante, cuando llegaron a una de las orillas mas bonitas del río. Allí se respiraba el olor del agua y esta era un poco menos transparente. Prin Pris le dijo a su amigo el caballo que se detuviera pues tenía muchas ganas de tomar un baño. Se detuvieron y Prin Pris alardeando de gran nadador se fue introduciendo en el río. Sentía como iba subiendo el frío a sus piernas, pero no podía volver atrás. Su amigo el caballo le estaba mirando sabiendo ya el desenlace final. Pero allí estaba observando la situación sin moverse. A Prin Pris ya le llegaba el agua casi a la cintura y disimuladamente se iba dando piruetas en el agua. Hasta los pájaros que en aquel momento pasaban, se paraban en los árboles mirando el espectáculo y si que era digno de ver. Prin Pris haciendo el payaso y sin atreverse a meterse ni un centímetro mas. Estuvo en esta situación bastante tiempo y atraía la atención de todos, si todos, los cocodrilos también. Así que pronto se apresuraron a acercarse hacia él y también a darle un buen susto. Pues nunca en la vida le hubieran hecho ningún daño, pero Prin Pris, como desconocía el verdadero motivo de su acercamiento, empezó a nadar desesperadamente, pero al revés. Es decir, en vez de ir hacia la orilla se iba introduciendo mas.

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     Era tanto el miedo que tenía que se había desorientado y no se daba cuenta que se alejaba. Al darse cuenta se quedó quieto un momento para pensar e iba hundiéndose, así que aterrorizado empezó a dar brazazos hacia la orilla llorando de miedo y dando gritos. Su amigo el caballo casi tartamudeando intentaba avisarle que todo era una broma, de que no iba a ser comido por los cocodrilos que seguían avanzando y ya habían llegado casi a rodearlo. Desesperadamente y como pudo llegó a la orilla.

     Todos se estaban riendo un poco, pero a escondidas. Nadie quería que Prin Pris los viera reírse de él.

     Pero Prin Pris ya no veía a nadie. Estaba sin aliento y así se quedó un momento. Su amigo el caballo se acercó para darle su aliento pero él, asustado, seguía nadando y dando patadas.

     Al cabo de un rato los dos amigos reanudaban su paseo. Había una diferencia. Prin Pris estaba alardeando sin parar de su proeza del río. Hablaba y hablaba mientras su amigo el caballo andaba a su lado casi con la boca abierta. Los cocodrilos por su cuenta se hartaban de risa y tragaban mas agua de lo que estaban acostumbrados, produciéndoles una tos que se oía por todo el río.


Capitulo Segundo



     Eran muchas las veces en que Prin Pris se hacía el valiente y resultaba la risa de todos los que le veían. Cuando él pasaba por delante de un grupo de animalitos, estos ya se preguntaban cual sería la próxima "barrabasada" pero a todos les caía muy simpático y en el fondo les daba mucha pena intentando siempre ser tan valiente y pasando tanto miedo.

     Él sentía ternura por los animales y los animales por él. No era capaz de matar nada, pero cuando tenía que comer así lo hacía, aunque últimamente ya no sale a cazar. Come mucha fruta y sale a pescar bastante. Así que ha cambiado sus costumbres.

     Y ocurrió uno de esos días, cuando se dirigía al río andando tranquilamente. Cambió de ruta sin darse cuenta y llegó hasta un grupo de jirafas. A todas no las conocía. Pero claro, en seguida sacó sus dotes de cautivador y empezó a moverse por ahí como un Don Juan.

     Una de las jirafas, la mas joven, le miraba extrañada. Nunca le había visto y como las jirafas son bastante serias, le parecía un "saltimbanqui". Prin Pris iba pasando por delante del grupo mientras ellas le miraban de reojo y seguían comiendo de los árboles.

     Prin Pris, claro esta, tenía que demostrar sus dotes para subirse a los árboles y lanzarse desde ellos. Así que delante de todo el grupo echo a correr y empezó a trepar a uno de los árboles más grandes.

     Primero fue el choque que se dio con el tronco. Había cogido demasiada velocidad, pero a continuación fue la gran subida al árbol. Fue tanta la impresión que recibieron las jirafas que dejaron de comer.

     Prin Pris, haciéndose el mono, subía y subía y bien, cuando ya había subido bastante alto, casi instintivamente miró abajo.

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     Pero al ver la distancia que había hasta el suelo empezó a marearse y a pedir ayuda. Las jirafas seguían ahí paradas mirándole extrañadas y muertas de risa.

     Prin Pris seguía voceando, una jirafa le dijo a la otra que debían ayudarlo, así que se acercaron y le indicaron que se agarrara del cuello de una de ellas. Así lo hizo temblando y mareado. Y al dejarlo en el suelo se quedó ahí quieto un momento.

     Después se quitó un poco de hojas de su cabeza y con una sonrisa les dio las gracias y comentó que, claro, que había comido demasiado y se sentía mareado para bajar. Enseñando los dientes y aun con las piernas temblando que casi no se mantenía en pie echo andar otra vez hacia el río.

     Cuando llegó a casa después de pescar, había anochecido ya y Gabón le esperaba a la entrada de su casa, sentadito en uno de los dos escalones.

     Así que Prin Pris se sentó al lado de su amiguito y relató la historia de aquel día. Gabón le escuchaba tan atento, con las manitas apoyadas en la cara, la historia. Según Prin Pris había transcurrido así: Viendo que una de las jirafas no llegaba a lo alto de un árbol para coger su fruta preferida, él, el gran hombre de la selva se había ofrecido para subir al árbol y bajársela, alardeando de sus grandes dotes de trepador. Subió y recogió las frutas que la jirafa quería siendo admirado y silbado por las otras jirafas. Cuando preguntó a Gabón que le había parecido la historia, este había cerrado los ojitos y se había quedado dormido. Prin Pris se preguntó toda la noche, a partir de que momento se había dormido su amiguito. Una pena. ¿No os parece?


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